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El exilio de la imagen de la Santina

La imagen de la Santina fue secuestrada y llevada a París en 1.939, aunque no fue objeto de profanación alguna. Estuvo en Francia en calidad de rehén para ser canjeada, dado el caso, por algún alto jefe político o militar.

 
Terminada la Guerra, se hizo cargo de la Embajada Española en París el doctor D Pedro Abadal, quien describe de esta forma el hallazgo de la imagen: "Practiqué por todo el edificio un reconocimiento y encontré muchas cosas..."

En el desván encontré una imagen de la Virgen...con el Niño en brazos. Era de madera policromada en su parte anterior... "La verdad es que no la identifiqué pero, avisado el portero de la finca, éste me aseguró que se trataba de la Virgen de Covadonga... "Después de comunicado el hallazgo y dada la orden de devolverla a su lugar fue el mismo Sr. Abadal el que la trajera en su coche cerrado desde la embajada de España en París, donde fue encontrada, hasta la frontera con España. El día 11 de junio de 1.939 entraba triunfalmente en España la imagen de la Santina. La ciudad de Irún se disponía a recibirla con una extrema exaltación de religiosidad: las calles estaban engalanadas... volteaban las campanas.



La enorme muchedumbre la recibió de rodillas y con una ovación inenarrable.

El mismo entusiasmo suscitó la Santa Imagen en San Sebastián, Loyola, Mondragón, Vitoria, Valladolid, y León. El día 13 llegaba a Asturias entrando por Pajares. El entusiasmo del recibimiento fue indescriptible. Pasó nueve días en la Catedral de Oviedo visitó Gijón, Avilés y un sinfín de pueblos hasta que por fin llegó a Covadonga donde con gran entusiasmo se entronizaría.
Fue recibida en el llamado campo del Repelao por el Cabildo de la Colegiata el seis de agosto, depositándose la imagen de la Virgen en la Cueva del Auseva a la una y media de la tarde.

Santuario de Covadonga

Página Oficial del Santuario de Covadonga

 
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