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Incendio en la Iglesia de la Santa Cueva

En 1.676, siendo obispo D. Alfonso Antonio de San Martín, la situación de la Santa Cueva era de la manera siguiente: En el interior de la iglesia de la Santa Cueva, según el inventario del año "El templo de Santa María tiene altar y retablo de cuatro columnas, entorchados a los lados en que está la imagen de A Nuestra Señora en su caja sobre un trono de bulto de madera, estofado de plata con su media luna del mismo género y pintura con lámparas de plata siempre ardiendo, estrechado coro de trece sillas y en la cajonería ricas alhajas y primorosos ornamentos.

Entre las alhajas se cuentan cuatro lámparas de plata, una de ellas regalo de Carlos II; dos Cálices donados por Felipe II; un viril guarnecido de rubíes, diamantes y esmeraldas, por Felipe IV; un magnífico terno de tisú de oro, de la casa de los Duques de Gandía, que había servido en el oratorio de San Francisco de Borja". Tal era el estado de la Santa Cueva cuando un incendio producido, dicen por un rayo, la redujo a cenizas, pereciendo entre las llamas la imagen de la Virgen y todas las riquezas que eran muchas, en materia de joyas y ornamentos sagrados. 

Nicolás de Campomanes, Abad de Covadonga  informó a la Corte de la situación en la que se encontraba el Santuario, al enterarse el Rey Carlos III, movido por el Conde de Campomanes, ordenó se levantara un nuevo templo monumental, para ello mandó a su arquitecto de cámara Ventura Rodríguez a que "pasase por Covadonga y levantase la planta de un edificio correspondiente a la celebridad del Santuario".

Se hizo el presupuesto del proyecto que ascendía a la cantidad de catorce millones de reales. Ordenó el Rey una cuestación en toda España con el fin de recaudar esa cantidad. El proyecto del templo que se iba a construir, era grandioso y de arquitectura greco-romana. Las obras del mismo se inician en el mes de mayo del año 1.781 siendo encargada la construcción del mismo al arquitecto Manuel Reguera; sin embargo debido a la oposición del Cabildo "por ocultar la hermosura silvestre de la Cueva" y al elevado coste del mismo, hizo que tal proyecto no pasase de los cimientos que son los que actualmente se encuentran al pie de la Cueva canalizando el río Deva.

Entretanto a la Virgen se le daba culto, después del incendio del año 1.777, en una capilla situada a un lado de la Santa Cueva, colocándose en ella una imagen donada por el Cabildo de Oviedo. Tuvo lugar esa donación el 17 de julio de 1.778. Los oficios religiosos se celebraban en la Iglesia de la Colegiata de San Fernando.

Santuario de Covadonga

Página Oficial del Santuario de Covadonga

 
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